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Costrata de moras y helado de queso

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Rústica.

 

El viento precoz se disfraza de noviembre, se confunde entre los pasos llenos de frío, las luces se distorsionan bajo la lluvia, tenuemente alumbran la oscuridad de las avenidas,  ventanas dormidas con las persianas abiertas mirando pasar el tiempo, amantes que no duermen bajo la pasión que los desvela.

 El murmullo  de los árboles al ondearse, se vuelve sereno y violento, antes de encontrar su tranquilidad bajo el embrujo de una mirada que reposa bajo las horas bajas de la memoria. Complicidad húmeda que va desbordándose al encuentro de un beso caprichoso bajo las sensaciones más profundas. Leer más

Sopa de tomate con sandwich de queso

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Rústica.

El otoño llega entre días confusos de viento y sol tardío,  las hojas se despojan de enredos y colores verdosos, pequeñas gotas, como luz de miradas que se tropiezan entre las hojas que van cayendo a nuestros pies, delicada complicidad enredada entre las callejuelas perdidas de una ciudad que grita silencio.

La intimidad reclama su momento, entre los  sentimientos que se van desnudando y se entregan como manos ciegas que buscan en tibieza de la noche,  recuerdos que se entregan entre pequeñas nostalgias sabor deseo y complicidad. Leer más

El Padrino

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Mayte G.

La familia (propia o adoptiva) nutre de sensaciones y aprendizajes, a cada momento de la vida.  Se abre inmensa ante nosotros como un ángel guardian, que nos protege de cualquier mal. Es el nido dónde los sueños y las pesadillas van incubándose apenas sin darnos cuenta, cada caricia, cada gesto, cada discusión, va dejando huellas indelebles con el paso del tiempo, forjando no solo el carácter, sino el camino que cada miembro va a seguir, por elección aparentemente propia.

“¿Vives con tu familia?. Bien, porque un hombre que no vive con su familia no puede ser un hombre ” – Don Vito Corleone. Leer más

Tostada Granjera

Tostada

Rústica.

Las puertas y ventanas han ido entreabriéndose suavemente, bajo el efecto de días a contra reloj.   Despacio las calles van despertando de un letargo veraniego, se notan sus estragos en las miradas perdidas,  en la piel  besada por el sol, sin prejuicios, bajo sus días llenos de risas y buenos momentos.

Atrás quedan los colores vibrantes y las caricias bajo los portales al calor de la noche fresca y cómplice de todos los deseos atrapados entre calles y avenidas.  Ahora son transitadas sin reservas por los pasos de lo cotidiano y la belleza del día a día que poco a poco comienza a renacer. Leer más