Costrata de moras y helado de queso

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Rústica.

 

El viento precoz se disfraza de noviembre, se confunde entre los pasos llenos de frío, las luces se distorsionan bajo la lluvia, tenuemente alumbran la oscuridad de las avenidas,  ventanas dormidas con las persianas abiertas mirando pasar el tiempo, amantes que no duermen bajo la pasión que los desvela.

 El murmullo  de los árboles al ondearse, se vuelve sereno y violento, antes de encontrar su tranquilidad bajo el embrujo de una mirada que reposa bajo las horas bajas de la memoria. Complicidad húmeda que va desbordándose al encuentro de un beso caprichoso bajo las sensaciones más profundas.

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A lo lejos quedan todas las viejas historias atrapadas en sabores que van descubriéndose sobre los sentidos de otra piel, el invierno asoma despacio, para mojar a su paso todas las ganas que van despertando sin querer, que nacen y se guardan despacio en cada palabra sin pronunciar.

 Los aromas se vuelven agridulce tentación que se regala entre capas delicadas y dulces, como la vida, nos envuelve en tonos malvas, en jugosos antojos que se derriten a mordiscos sedosos entre frío y caliente, para templar el tiempo que se aleja una vez más.

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❦Sobre las moras.

Pequeñas joyas oscuras, de intensos tonos violáceos con un sabor profundo y salvaje que nos transporta a momentos de la niñez, a las zarzas donde crecen y se conservan, hasta que son recolectadas y traídas a la mesa para nuestro  disfrute.  Desde hace siglos las zarzamoras han sido de origen silvestre,  su origen es Europeo, entre el oeste y centro de Europa y el norte de África.

La zarzamora proviene de la familia de las rosáceas, y su fruto de un violáceo intenso se llama mora.  Se cuenta que griegos y romanos las recolectaban para ofrendas y bacanales por sus propiedades, considerándolas junto a otros frutos rojos, como “sangre de titanes”.  Su primera incursión en la gastronomía, se le debe a Apicio, reconocido gastrónomo romano del siglo I d.C.

Moras

La mora salvaje, crece en los montes,  en zarzas que crecen silvestres en los lindes de caminos, cerca de los ríos, es como una ninfa frutal que invade el campo en otoño. En España su consumo y fecha de recolección es durante el verano, aunque se produce en otras zonas y puede conseguirse en tiendas y supermercados sin ningún problema, frescas o en almíbar.

En la actualidad la mora es consumida alrededor del mundo, y es uno de los frutos rojos más buscados y apreciados junto a las frambuesas y grosellas.   Sus principales mecenas (productores) son Turquía, Afganistán y China, siguiendo de cerca los Estados Unidos.  En España Murcia y Huelva son  dos  de sus productores más destacados, y los principales países exportadores son Canadá, Estados unidos y México,  entre otros.

❦Las moras y el arte.

Las moras han sido un poco irredentas en cuanto al arte, y  no muy apreciadas, aunque seguro algún detalle se me escapa y me encuentro con una vieja pintura, una película  o un cuento olvidado sobre ellas.

Entre sus pocas apariciones, en el cine se encuentra en un par de películas con un poco más de protagonismo como “The princess bride”, dónde se ven hechas tartas irresistibles.  En una serie de la BBC,  “The one Ronnie” hay una parodia, sobre el reclamo de una mora congelada.

Quizás haya sido en la literatura  y la música, donde ha tenido mayor notoriedad.  Hace tiempo me regalaron un libro, de Hannah Swensen, “Blacberry Pie Murder”, una historia ligera, que pretende resolver un asesinato, mientras la protagonista, se hace cargo de su panadería.  Hay uno más  “Tinta de las moras”, de  Georgina Hernández Samaniego, un libro interesante sobre la influencia en las costumbres e ideas que México tiene al ser vecino de Estados Unidos, el título viene a cuento por la producción de moras en ambos países y la paradoja en las costumbres que eso produce.

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Las moras no se quedan atrás musicalmente hablando y destacan gracias a  Lola Flores, con la canción “La zarzamora”, y  “El niño de las moras”, que siendo pequeño vendía moras por las calles entonando pregones.

“Asomarse a los balcones, mujeres guapas y hermosas, y veréis vender las moras, moras, mauritas, las moras, y al moral me voy, del moral vengo, al amo compro, por las calles vendo, moras, mauritas, las moras.”

No voy a terminar sin mencionar a uno de mis pintores fetiches, si, Vincent Van Gogh, con su árbol de moras. Una belleza llena de ese “fuego” que solo él imprimía a sus pinturas.

  

❦Propiedades de las moras.

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Las moras son una fuente importante de vitamina C y de beta carotenos, superando por mucho a las naranjas y pomelos.  Contiene Niacina, tiamina y riboflavina. Están compuestas principalmente de agua y un gran contenido en fibra.  Entre los minerales encontramos al potasio, magnesio y calcio. Tienen en su interior importantes cantidades de antocianos, que actúan comoen el organismo.

Para conservarlas en casa hay que refrigerar, conservan sus cualidades de 3-5 días, si su estado no es muy maduro. Se pueden encontrar en conservas, mermeladas,  o congeladas.  Hoy en la Granja, les proponemos usarlas en esta costrata, acompañada de un helado de queso mascarpone al limón que se fundirá deliciosamente entre sus antojos.

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2 respuestas a Costrata de moras y helado de queso

  1. Vaya combinación más rica, Mayte. Un lujazo de sabores. Beso muy grande.

  2. Muchas gracias Cósima…

    Mucha buena vibra y gracias por pasar!!

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