El Chef ha muerto es una divertida e intrigante novela policiaca ambientada en el mundo gastronómico. Hace las delicias de los aficionados, tanto a la literatura de detectives como a los del buen comer y beber.
❦ Sinopsis
El chef más importante del mundo es hallado muerto en una isla coreana por asfixia cuando trataba de comerse un pulpo vivo. El maestro español de origen cubano, muy estrellado por la Guía Michelin y cuyo nombre no se desvela en la novela, estaba en la búsqueda de nuevos sabores y sensaciones que caracteriza a los grandes maestros de la cocina.
Obligada a abonar 80 millones de euros si el Chef moría en un accidente laboral, la aseguradora contrata los servicios de una agencia de detectives para averiguar lo sucedido y disipar toda duda de un homicidio o un suicidio antes de abonar tan estratosférica cantidad de dinero.
La investigación acaba recayendo sobre los hombros del investigador Ven Cabreira, ex espía de los servicios secretos -Aka Cesid-. Ven es viudo y en buena medida personaje heredero de no pocos sabuesos detectivescos de gabardinas roídas y agujeros en las suelas de los zapatos que deambulan por la historia de la literatura, el cine o la televisión.
❦ El detective
Ven Cabreira, al que se ha calificado como “una mezcla de Torrente, Carvalho y Colombo”, con su panza prominente y su mostacho, tiene un gran olfato para la investigación policíaca, pero carece por completo del sentido del gusto en cuanto a comidas y bebidas, alimentándose casi exclusivamente de latas de fabada calentadas al baño maría, whisky White Horse y café americano.
En la intimidad de su pequeño piso en las afueras de Madrid no tiene mas compañía que la de su gato Ken y las muñecas Barbie que colecciona, y en sus ratos de ocio acostumbra a repasar el horóscopo de los periódicos, preferentemente en tascas de barrio como la del Sito o la del Gallego.
Por otro lado descubrimos a un protagonista que se une al catálogo de aquellos detectives outsiders de aspecto gris, descreídos, de vuelta de todo, acostumbrados al walkin’ on the wild side y a navegar como peces en el agua por los vericuetos del submundo de lo criminal.
La novela nos va relevando un personaje que tiene pinceladas de los clásicos Philip Marlowe, Sam Spade -nacidos de la pluma de Raymond Chandler y Dashiell Hammett- del teniente Colombo interpretado por Peter Falk para la televisión, y hasta de otros como Kurt Wallander -creado por Henning Mankell- o el Pepe Carvalho de Manuel Vázquez Montalbán.
Son personajes que echan raíces en cierto ideal romántico de excombatiente de batallas perdidas, tipos infravalorados que sin embargo consiguen desvelar secretos y conspiraciones de lo más elaboradas desde su independencia y su desorden personal.
Bajo su aparente vulgaridad, este sabueso del delito pertenece a una raza de hombres duros e inteligentes y demuestra una intuición clarividente para recomponer los puzzles más retorcidos.
❦ La trama
Desde el momento en que se inicia la investigación, el personaje de Ven se ve obligado a compaginar su rutina habitual de bajos fondos y bares alfombrados de cabezas de gamba, con el lujo de los mejores restaurantes de alta cocina y facturas todavía más elevadas. El contraste de este personaje prosaico y rudo con la alta cocina se convierte en uno de los grandes atractivos de la novela, al dotar a la historia de una visión ácida, crítica y llena de humor de este mundo.
La participación de Lucy Belda, periodista gastronómica de cuyo escote pecoso el añoso Ven queda prendado desde el primer momento, será decisiva para servir de brújula al detective. El personaje de Lucy aporta la visión femenina y entendida en materia gastronómica, y será también el vínculo necesario con otro personaje imprescindible, Linda Meyer, cocinera de gran talento que formaba parte del equipo de trabajo del Chef y que tras su muerte decide escapar y trabajar por libre a fin de llevar el arte gastronómico a las clases más humildes en lo que llama una suerte de Resistencia Gastronómica.
La trama cumple con todos los requisitos de la novela negra, con giros constantes del argumento hasta las últimas páginas donde se desvele la principal incógnita, tan clásica como es un asesinato/suicidio sin aclarar.
Sin duda, es una novela que renueva el género con condimentos tan apreciables como un irreverente sentido del humor y una filosofía canalla entendida en palabras de la autora como “cierta informalidad a la hora de ver la vida”. A ello contribuyen también un lenguaje y unos diálogos ingeniosos y directos desprovistos de florituras teatrales y los escenarios de fondo de un Madrid, una España y un mundo perfectamente realistas y contemporáneos.
❦ La autora
Yanet Acosta (Garachico, 1976) no escribe de oídas en lo que se refiere al universo de los chefs de renombre, los platos únicos, los restaurantes con inaccesibles listas de espera, las recetas más codiciadas y los caldos más exquisitos.
Antes de inaugurarse como novelista con El Chef ha muerto, Acosta ha desarrollado una extensa carrera como periodista gastronómica y de viajes en medios como la agencia EFE, El Mundo, Público y Sobremesa. Imparte clases en universidades como la UCM y la Camilo José Cela, y además es fundadora de la Asociación de Periodismo Gastronómico. Por ello nos maliciamos que cuando retrata con sorna y buen humor las envidias y las batallas entre los fogones que protagonizan algunos cocineros en su carrera hacia el Olimpo culinario no todo es ficción, sino que como en las buenas historias inventadas algo de la realidad queda representado.
Ya en la presentación de la novela este vínculo real con la alta cocina quedó de manifiesto con la participación de Joan Roca, chef del Celler Can Roca con tres estrellas Michelin. Sobre la decisión de aventurarse en este género literario, Acosta se expresa así: “Me gusta el misterio, que algo me atrape, hablar de lo que no se ve a primera vista, y eso te lo permite la novela negra”. Lo que además resulta muy compaginable con sus conocimientos: “¿Sabes la de cosas misteriosas que ocurren en el mundo de la gastronomía?”, por ejemplo la “desaparición” de un comensal suizo en El Bulli en junio del 2008, el suicidio del cocinero francés Bernard Loiseau en 2003 tras perder puntos en la guía culinaria GaultMillau o el tan inesperado fallecimiento del chef de Can Fabes Santi Santamaría en Singapur en febrero de 2011.
Como suele decirse, no pocas veces la realidad consigue superar la ficción.
❦ Ficha
ACOSTA, Yanet. El Chef ha muerto. Ediciones Amargord, Madrid 2011 (1a edición). Colección Negra, Urbana y Canalla (NUC), coordinada por SALEM, Carlos.
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